Entrar y salir del amor, atravesar el caos, volver a la calma. Poder hablar sin herir, cambiar, renovarnos. Poder sentir el amor acolchonándonos y por momentos saber que es una batalla sagrada, donde nos vamos puliendo. Cuentan que un maestro lijaba el piso para que sus alumnos no se lastimaran sus pies. ¿Seriamos capaz de hacer lo mismo por nuestra pareja?
Centrarnos en el corazón y desde ahí partir, dejar la critica, ver como podemos solucionarlo. Dejo de pensar en los defectos del otro, resalto las cosas que me enamoraron, siento que la vida esta hecha de momentos, que hay diferentes realidades, acepto si me equivoco, perdono si se equivocan, borro yo no fui, siento responsabilidad por los hechos.
Sin culpa, sabiendo negociar las cosas que considero importantes y desentendiéndome de las intrascendentes.
Escuchar mas allá de lo que dicen, el que rezonga tiene enojos, cosas que se guardan y aparecen desde otro lugar, detenernos para lograr escucharnos nosotros y nuestras quejas.
Que cosas me molestan de mí y no me doy cuenta, en realidad es tomar un tiempo para reflexionar.
Me enamoro, me fascino, después te conozco tanto, se como vas a reaccionar frente a las cosas, se quien sos, entonces comienzo a aburrirme, fantaseo con otra gente, en realidad me estoy aburriendo de mi, no logro verme como esta completud que soy, quiero como los chicos, jugar con otros juguetes.
Se trata de inventar juegos, pero entre vos y yo, para seguir juntos en esta maravilla que es la pareja. Y cuando hablo de amor, hablo de la pareja sagrada.
Esto es vernos en toda nuestra dimensión, sentir que vamos creando nuestra pareja, así como la vida, en donde lo importante hay que decirlo. DECIR LO QUE IMPORTA,
Pensar en el cuidado del otro, amarlo mas allá de las dificultades
miércoles, 23 de enero de 2008
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