A veces esto que parece tan simple, esta en desuso. Vivimos con nuestra pareja y nos olvidamos de esto... agradecer.
Desde el corazón, sintiendo lo bueno del compartir, mas allá de los inconvenientes, tambien porque no de la rutina. Por algo nos elegimos, ojo que algunos dicen... no nos une el amor sino el espanto. Hablo de amor, el de todos los días, el de la cara con sueño, el pelearse por el baño, el comer una tostada medio quemada para dejarle la blanquita al otro, el postergar a veces para unirnos luego. Hablo de compromiso, sostener, a veces uno, a veces el otro, negociar, sincerarnos.
Mas allá de los desencuentros, el encuentro con uno mismo y luego eso da paso a retomar con bríos una nueva vuelta.
Aprender a valorar lo que tenemos
Dicen que un viajero encontró un pastor y le dijo
_Que tiempo hará hoy?
_Hará un hermoso día como a mí me gustan.
_Y como sabes que hará el tiempo que a ti te gusta?
_ Muy sencillo dijo el pastor_dado que he descubierto que no siempre puedo tener aquello que a mí me gusta, he aprendido a que me guste y a estar agradecido por lo que recibo. Por este motivo, seguro que tendré el DIA que a mí me gusta.
Estoy agradeciéndote, por lo tanto te valoro, te amo, estoy siendo generoso.
Sin obligarme, lo siento como parte del camino es como sumar, la atención, el apreciar, la alegría, la satisfacción, sumar no restar.
Te estoy agradeciendo y no pido nada a cambio, es poner en marcha la ternura, la caricia en palabras y seguir juntos hermoseando nuestra vida.
martes, 15 de enero de 2008
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