Elegir la mirada dulce, mansa a veces, la sonrisa, la tibieza de tus manos, la frase contenedora, la inteligencia sumada a la sabiduría, lo gracioso, lo simple.
Elegir al ser para este momento de la vida y sentir que es para siempre, para compartir, para disfrutar de las diferencias, para jugar de a ratos como Yung. que construyo su arenero al final de su torre y allí iba todos los días ser otra vez niño.
Elegir perdonar una y otra vez, como lo natural, lo que sana.
Sentir una y otra vez que uno merece ser amado y no imṕorta tener sino Ser.
Entrar al amor desde el sabio, nuestro corazón, sin pasado, con la verdad iluminandolo todo.
domingo, 26 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario