lunes, 15 de septiembre de 2008

Dos Almas se encuentran.

Entonces comienza el combate sagrado, que no es fácil y sin embargo es lo mejor que nos puede pasar.
Atrevernos a ir mas allá de los limites, mas allá de eso que se ve y adentrarnos en sombríos espacios para recuperar luego la alegría de ver lo real, lo valioso del otro y de nosotros.
Sentir que somos amados, así, tal cual queremos serlo, sin juegos de poder, sin narcisismo, sin fantasmas. Sintiendo el ahora todo el tiempo.
Si nos encontramos desde el alma...los combates nos llevan a buen puerto.
A ese amor inmenso que todo lo puede y lo que no sabe lo aprende.
Para seguir juntos reverenciandonos como hijos de Dios.

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