Cuando nos encontramos con un otro, la maravillosa sensación es la completud, siento su mirada, como una caricia, que me sigue por donde voy. Aún no estando, está, ahí.
Me arreglo un poco mas, busco algo diferente en el placard.
Por supuesto mi vida cambió, en el instante mismo de conocernos, todo me sonríe, mis pies parecen volar a su encuentro, por un tiempo, el enamoramiento de ese alguien que tiene lo que yo no tengo, es mas lento o mas gracioso, mas independiente, es mas de aquello o mas de lo otro... yo sumo, entonces decididamente esto es lo que yo ansiaba.
Y en realidad no lo necesito yo, es el niño interno que me pide determinada cosa no resuelta.
Entonces comienza la mente, ya nunca voy a estar sola, ya esta, esto es lo que anhelaba, ahora todo va a ser diferente, vamos a compartir todo y nos hacemos una hermosa película sobre como va a seguir la historia, con un final feliz, a su vez el otro también se hace la suya y si no coinciden, que lío.
Es que no hay final, es un comienzo. Y la mente avanza, empiezan nuestros diálogos internos, que le vi, no tiene nada que ver conmigo, que pocas cosas en común, ¿no entiendo que paso? Ya no quiero repetir historias, ya pase por estas situaciones.
Todo mental, es un parloteo infernal, esta apareciendo lo temido, entonces ahí nos detenemos, se necesita bajar la energía al corazón, estar dentro , dialogar con nuestro niño interior, ver que cosas necesita.
Solo nosotros sabemos sanarnos las heridas. El otro no viene a completarnos, nosotros estamos completos. Tenemos que saber quienes somos, ser realistas, ver las cosas como son, animarnos a bucear dentro nuestro, adaptarnos a cosas diferentes, poder sorprendernos con los cambios, aceptar lo nuevo sin querer cambiarlo.
Pasamos de la fantasía del amor al trabajo interno, eso es lo maravilloso del proceso, poder reconciliarnos con nuestras diferentes partes, integrar la sombra, crecer por dentro para poder crear una relación nutricia.
Si podemos ver lo mejor del otro, volvemos a la magia del Amor.
Se puede, todo , son experiencias que atravesamos y nos vamos preguntando que aprendí, son maestros que pasan por nuestras vidas una y otra vez y entonces resolvemos lo viejo y aparecemos radiantes.
Una relación amorosa me recuerda al camino del héroe, hay que pasar diferentes pruebas y vamos encontrándonos mas íntegros, mas valiosos cada DIA mas dignos de amor.
Solo recordemos que somos hijos de Dios, él esta ahí todo el tiempo .
Anímense a vivir EL AMOR.
jueves, 30 de agosto de 2007
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